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El IREC advierte de los efectos nocivos en perdices por el consumo de semillas tratadas con plaguicidas

Un estudio realizado por el grupo de Ecotoxicología del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) de la Universidad de Castilla-La Mancha advierte de los efectos nocivos en la perdiz roja (Alectoris rufa) que puede tener el consumo de grandes cantidades de semillas tratadas con plaguicida en poco espacio de tiempo.

La Federación de Caza denuncia una agricultura «letal» para la perdiz

La Federación regional de Caza hace un llamamiento al sector de la agricultura y de la ganadería para desechar el uso de pesticidas, herbicidas y fungicidas que arrasan con la vida cinegética. Denuncia prácticas que «están haciendo que el medio ambiente pierda muchas especies antaño abundantes por culpa de una agricultura demasiado beligerante y casi siempre intolerante con toda propuesta que no signifique aumentar la producción de su cosecha».

La muerte de los pájaros y las abejas en todo Estados Unidos, por los pesticidas

Los pájaros y las abejas son algo que la mayoría de nosotros damos por sentado como parte de la naturaleza. La expresión “enseñanza de los pájaros y las abejas” para explicar el proceso de la reproducción humana a los jóvenes no es una expresión accidental. Las abejas y las aves contribuyen a la esencia de la vida en nuestro planeta. Un estudio realizado por el Departamento de Agricultura de EE.UU. estima que “… tal vez una tercera parte de nuestra dieta total depende, directa o indirectamente, de los insectos de polinización plantas” 1.
La abeja de miel, Apis mellifera, es el polinizador más importante de los cultivos agrícolas. Las abejas de miel polinizan más de 70 sobre 100 cultivos que, a su vez Lamentablemente el 90% de los alimentos del mundo. Ellos polinizan la mayoría de frutas y verduras, incluyendo manzanas, naranjas, fresas, cebollas y carrots.2 Pero mientras gestiona las poblaciones de abejas han aumentado en los últimos 50 años, las poblaciones de abejas de colonias han disminuido considerablemente en muchos países de Europa y las naciones de América del Norte. Al mismo tiempo, los cultivos que dependen de los insectos para la polinización han aumentado. El fenómeno ha recibido la designación curiosa de trastorno del colapso de colonias (CCD), lo que implica que podría ser causado por cualquier número de factores. Serios estudios científicos recientes, sin embargo apuntan a una causa mayor: el uso de nuevos plaguicidas sistémicos altamente tóxicos en la agricultura desde alrededor del 2004

Un estudio alerta sobre la toxicidad de los transgénicos y relanza el debate

Un estudio francés que asegura que las ratas alimentadas con maíz transgénico sufren cáncer y mueren antes, apoyado con fotografías de tumores grandes como pelotas de ping-pong, relanzó este miércoles la polémica sobre estos organismos genéticamente modificados. "Por primera vez en el mundo, un transgénico y un pesticida han sido estudiados por su impacto en la salud a más largo plazo de lo que habían hecho hasta ahora las agencias sanitarias, los gobiernos y la industria. Los resultados son alarmantes", aseguró Gilles-Eric Seralini, profesor de la Universidad de Caen y director del estudio.

LICENCIA PARA ENVENENAR

En el Paraguay, la educación parece un estorbo, los fumigados e intoxicados también. Una fábrica rodeada de escuelas que fueron afectadas por los plaguicidas que se fabrican allí, la muerte de vecinos, de una maestra, marchas y denuncias multiplicándose, autopsias desmentidas y una toxicóloga argentina como "asesora" de la fábrica del horror que en nuestro país tiene otra sede en Calle 3 y 113 del Parque industrial Norte San Luis. El dueño o socio de ambas empresas sería el argentino ingeniero Cesar Manuel Sminoff, con domicilio en Martínez en la provincia de Buenos Aires. La médica es jefa de toxicología del Hospital Posadas, trabaja para el Senasa, da clases en la UBA y es miembro del Grupo 5 de la Comisión de Investigación Sobre Agroquímicos. Además libra la batalla del veneno recorriendo nuestro país dando charlas pro-glifosato, pero no es la única.

Denuncian aumento de cánceres ligados a transgénicos en el Hospital de Clínicas de Asunción

Un indicador alarmante revela el informe "Las enfermedades hematológicas y los Transgénicos", elaborado por el médico José Luis Insfrán, profesor titular y Jefe de la Cátedra de Semiología Médica de la Segunda Cátedra de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y difundo por la ong Alter Vida. En el documento elaborado por Insfrán se reporta que en el Hospital de Clínicas "es notorio el aumento de manera mensual de los casos de leucemias y linfomas. Durante las recorridas médicas, puede constatarse que las camas de internación están ocupadas en gran medida por estas enfermedades, a veces del 30% al 40% de las camas de Clínicas están destinadas a los enfermos hematológicos". Asegura el texto que "a través de las historias clínicas puede verificarse y concluirse que el 90% de las enfermedades hematológicas provienen de las zonas donde se cultivan soja y se utilizan agroquímicos. Los escépticos quieren una demostración experimental en relación a este tema, pero en el Hospital se basan en las observaciones y estadísticas: Estos enfermos están en el tercer lugar de los cánceres y el 90% proviene de zona de cultivo de la soja", consideró.

La salud humana y la biodiversidad mundial está en manos de la industria de los plaguicidas

El informe adjunto, presentado por la Dra. Rosemary Mason y Palle Uhd Jepsen proporciona evidencia de que, inconscientemente o no, una estrategia a largo plazo ha existido con el objetivo de situar a la industria de los plaguicidas a cargo de la salud humana y la biodiversidad. En los últimos 20 años más o menos, una serie de nuevos productos han sido autorizados por las autoridades reguladoras de todo el mundo. Dos en particular, los insecticidas neonicotinoides sistémicos y cultivos de ingeniería genética han causado contaminación excesiva del medio ambiente. Estos productos son los destructores silenciosos de la salud humana y la biodiversidad global. Los cultivos transgénicos están siendo autorizados a tal velocidad en todo el mundo que no es posible que hayan sido adecuadamente probados por sus efectos a largo plazo.

Investigadores recreant colapso apícola con jarabe de maíz con pesticida

Científicos de la escuela de salud pública de Harvard (HSPH) han recreado el misterioso desorden del colapso de las colonias de abejas en muchos panales simplemente dándole pequeñas dosis de un pesticida popular, imidacloprid. Las poblaciones de abejas han estado muriendo misteriosamente a través de Norteamérica y Europa desde 2006, pero la causa tras la reducción poblacional, conocida como el “desorden del colapso de las colonias”, ha eludido a los científicos. Sin embargo, inmediatamente después de dos estudios publicados la semana pasada en Science en los que vinculan las reducciones de poblaciones de abejas a pesticidas nonicotinoideos, uno de los cuales es imidacloprid, se ha publicado un nuevo estudio que adiciona más evidencia según la cual la principal causa del “desorden del colapso de las colonias” no son enfermedades ni parásitos, sino pesticidas que empezaron a usarse ampliamente en la década de 1990.

Los pesticidas de tipo neonicotinoide afectan al sistema nervioso de los insectos, según dos estudios publicados por la revista 'Science'

Ni el cambio climático, ni los parásitos, ni el frío extremo ni los abejarucos: detrás de la desaparición de las abejas está un tipo de pesticida muy común en las explotaciones agrarias, de la familia de los neonicotinoides, según dos estudios publicados ayer por la prestigiosa revista 'Science'. Científicos británicos y franceses han experimentado con dos plaguicidas diferentes, imidacloprid y tiametoxam, y en ambos casos obtuvieron el mismo resultado: las abejas se desorientaron y no pudieron regresar a la colmena, lo que causó la disminución de las poblaciones de obreras y la consiguiente muerte de las reinas. Estos estudios arrojan un poco de luz en el misterio en torno al síndrome de colapso de las colmenas (CCD, según sus siglas en inglés), que está provocando la desaparición de millones de insectos en todo el mundo y que, de continuar, podría poner en peligro el ciclo de la polinización. La investigación dirigida por Penélope Whitehorn, de la Universidad de Stirling (Reino Unido), consistió en la exposición de colonias de abejas jóvenes a bajos niveles de imidacloprid, cuyo uso está ampliamente extendido en la agricultura intensiva desde la década de los 90 del siglo pasado.
Los investigadores comprobaron que las colonias expuestas al pesticida no aumentaron tanto de peso como las colmenas con abejas no contaminadas: entre un 8% y un 12% menos, y además con un 85% de reinas menos.

El experimento de los científicos franceses fue aún más elaborado: implantaron microchips en el tórax de 650 abejas, lo que sirvió para descubrir que el contacto con el thiamethoxam se traducía en una «disminución significativa» de la tasa de regreso a la colmena. Junto con la mortalidad natural de los insectos, la ingesta de este plaguicida hace que aumente el porcentaje diario de pérdidas entre un 25% y un 50%, lo que triplica la tasa normal, que ronda el 15 %, según las conclusiones del Instituto Nacional de la Investigación Agronómica y la Asociación de Coordinación Técnica Agrícola.